
La estética de una sonrisa no depende únicamente de los dientes.
También intervienen la encía, los labios y los tejidos que rodean la boca.
Por este motivo, determinados tratamientos con ácido hialurónico pueden utilizarse como complemento dentro de una planificación estética facial y dental.
El ácido hialurónico es una sustancia presente de forma natural en nuestro organismo y tiene una elevada capacidad para captar agua y aportar volumen a los tejidos.
Dependiendo de sus características y de la zona donde se coloque puede utilizarse para mejorar determinadas proporciones, aportar soporte o corregir pequeñas asimetrías de los tejidos periorales.
Pero no todos los pacientes necesitan volumen.
Y más producto no significa necesariamente un resultado mejor.
El objetivo debería ser mantener las proporciones y la naturalidad.
Una parte del conjunto, no un sustituto
También es importante entender que el ácido hialurónico no sustituye a otros tratamientos.
Si existe un problema de posición dentaria, de encía o de estructura dental, intentar compensarlo únicamente modificando los labios puede producir un resultado poco natural.
Por eso la planificación estética debe valorar la sonrisa de forma global.
Dientes, encía y labios forman parte del mismo conjunto.
Tratar solamente uno de ellos sin estudiar los demás puede hacer que perdamos precisamente aquello que buscamos: armonía.
