
La primera visita no debería empezar hablando de implantes, carillas o presupuestos.
Debería empezar haciendo un diagnóstico.
Muchas enfermedades de la boca evolucionan sin producir síntomas durante mucho tiempo.
Podemos tener una caries sin dolor, enfermedad periodontal sin dolor o pérdida de hueso alrededor de un implante sin dolor.
Por eso una revisión no consiste únicamente en comprobar si existe algún diente que molesta.
Cómo es la consulta
Primero hablamos con el paciente.
Queremos conocer qué le preocupa, sus antecedentes médicos, tratamientos realizados anteriormente y qué espera conseguir.
Después realizamos una exploración completa de dientes, encías, mordida, restauraciones y tejidos de la boca.
Dependiendo del caso pueden ser necesarias radiografías, fotografías, escaneado digital u otras pruebas diagnósticas.
Y solo después de recopilar esta información podemos establecer un diagnóstico y plantear alternativas.
El plan de tratamiento
A veces el tratamiento será muy sencillo.
Otras veces encontraremos varios problemas que deberemos ordenar por prioridades.
En estos casos normalmente tratamos primero aquello que compromete la salud y después abordamos aspectos funcionales o estéticos.
Una buena planificación permite evitar tratamientos improvisados.
Porque cuanto más complejo es un caso, menos sentido tiene empezar a tratar sin saber exactamente dónde queremos terminar.
