
Si has leído la primera parte de este artículo, ya sabrás por qué es importante contar con encía de calidad alrededor de los dientes. Pero, ¿qué ocurre si no hay suficiente encía alrededor de un implante?
Además de un posible defecto estético, la falta de encía puede afectar a la salud periimplantaria. Se recomienda contar con al menos 2 mm de encía insertada (queratinizada) alrededor de los implantes para protegerlos. Pero no basta con la calidad: también importa la cantidad, ya que ayuda a prevenir la pérdida ósea alrededor del implante —uno de los factores relacionados con la periimplantitis—.
¿Los injertos de encía también se hacen en implantes?
Sí, de hecho, a menudo deben hacerse. Cuando se pierde un diente, el hueso se reabsorbe tanto en altura como en anchura —en ocasiones, hasta un 50% del volumen original—. Tras unos meses de cicatrización el hueso vuelve a formarse, pero suele quedar un defecto de volumen que, con frecuencia, debe compensarse con un injerto de encía y/o de hueso para lograr un resultado estético, saludable y funcional.
Cada vez es más habitual encontrar pacientes que acuden a consulta porque se les transparenta la parte metálica en el cuello de un diente o implante. Esto sucede cuando la encía es muy fina, o cuando no se realizó el injerto necesario al colocar el implante, dejando una retracción que puede provocar un área oscura antiestética, especialmente visible si está en la línea de la sonrisa.
La cirugía plástica periodontal puede solucionar estos problemas.
