
Cuando existe enfermedad periodontal, las bacterias y el cálculo pueden acumularse por debajo de la encía, en zonas donde el cepillo ya no puede acceder correctamente.
Para eliminar estos depósitos realizamos lo que tradicionalmente conocemos como raspado y alisado radicular.
Actualmente también utilizamos el término instrumentación subgingival.
El objetivo no consiste en “raspar el diente”, sino en descontaminar las superficies situadas debajo de la encía para reducir la inflamación y conseguir que los tejidos vuelvan a estar en condiciones de salud.
Se puede realizar utilizando instrumentos manuales, ultrasonidos o una combinación de ambos.
¿Duele?
Normalmente se realiza con anestesia local cuando es necesario, por lo que el tratamiento debería ser cómodo.
Durante los días posteriores puede aparecer cierta sensibilidad, especialmente si las raíces estaban expuestas.
También puede ocurrir que, una vez disminuye la inflamación, la encía se retraiga ligeramente y los dientes parezcan algo más largos.
Esto no significa que el raspado haya provocado una pérdida de encía.
Muchas veces la encía estaba inflamada y aumentada de volumen y, al desaparecer la inflamación, vuelve a su posición real.
Después del tratamiento periodontal realizamos una reevaluación para comprobar cómo han respondido los tejidos.
En muchas zonas la inflamación desaparece y las bolsas periodontales disminuyen. Si quedan zonas profundas que no podemos controlar correctamente, puede ser necesario realizar tratamientos adicionales.
El raspado no es simplemente una “limpieza más profunda”.
Es una parte fundamental del tratamiento de la enfermedad periodontal.
