
Un traumatismo dental puede producir desde una pequeña fractura hasta el desplazamiento completo de un diente.
Y en estos casos el tiempo puede ser importante.
Después de un golpe debemos comprobar si el diente se ha fracturado, se mueve, ha cambiado de posición o existe sangrado alrededor de la encía.
También debemos valorar los tejidos cercanos y descartar otras lesiones.
Un diente que aparentemente está intacto puede haber sufrido daño en su interior.
Después de un traumatismo la pulpa dental puede inflamarse o perder su vitalidad semanas o incluso meses más tarde.
Por eso algunos dientes necesitan controles posteriores aunque inicialmente parezcan estar bien.
Si el diente sale completamente de la boca
Una situación especialmente importante ocurre cuando un diente permanente sale completamente de la boca.
Es lo que conocemos como avulsión dental.
En determinados casos el diente puede reimplantarse, y el tiempo que permanece fuera de la boca y la forma en la que se conserva influyen enormemente en el pronóstico.
No debemos frotar ni raspar la raíz.
Si no puede recolocarse inmediatamente, debe mantenerse húmedo en un medio adecuado y acudir lo antes posible a un dentista.
En los dientes temporales la situación es diferente y normalmente no se reimplantan.
Por eso, ante un traumatismo dental importante, no conviene esperar a comprobar “si mañana duele menos”.
Cuanto antes podamos valorar la lesión, más opciones tendremos para conservar el diente.
