Estética dental

Blanqueamiento dental: ¿estropea los dientes?

Sonrisa con dientes blancos y naturales

Es probablemente una de las preguntas que más se repiten cuando hablamos de blanqueamiento dental.

La respuesta es no, siempre que esté correctamente indicado y se utilicen productos adecuados bajo supervisión profesional.

El blanqueamiento dental utiliza principalmente peróxido de hidrógeno o peróxido de carbamida. Estas sustancias penetran en el diente y actúan sobre las moléculas responsables de su coloración, consiguiendo aclararlo.

Pero no todos los dientes responden de la misma manera.

El resultado dependerá del color inicial, del origen de las tinciones, de la edad del paciente y de las características propias del diente.

Por ejemplo, determinados cambios de color producidos por traumatismos, medicamentos o alteraciones durante la formación del diente pueden responder de forma diferente a un blanqueamiento convencional.

¿Y qué ocurre con la sensibilidad?

Es uno de los efectos secundarios más frecuentes. Normalmente es temporal y desaparece al reducir la frecuencia del tratamiento o una vez finalizado.

También es importante recordar que los empastes, coronas, carillas e implantes no cambian de color con el blanqueamiento. Por eso, cuando existen restauraciones en los dientes anteriores, hay que planificar correctamente el tratamiento.

Otro error frecuente es pensar que cuanto mayor sea la concentración del producto o más tiempo se utilice, más blanco quedará el diente.

No funciona exactamente así.

Aumentar indiscriminadamente la concentración o el tiempo puede aumentar los efectos secundarios sin mejorar proporcionalmente el resultado.

Un blanqueamiento bien planificado busca aclarar los dientes de manera controlada, manteniendo un resultado natural y, sobre todo, respetando su salud.